Web Junkie

En el año de 2013 dos jóvenes israelíes, lograron entrar en centros militares de desintoxicación, creados por China para sus millones de adictos a Internet.  Filmaron un documental llamado  “Web Junkie” (“Adicto a la Red”). Documental que presentaron en el famoso festival anual de cine de Sundance, en Utah. Conmocionó a quienes lo vieron, porque la gran mayoría no comprendía el impacto y la gravedad de esta “nueva” adicción.

En 2008 China declaró la adicción a internet como un trastorno clínico grave. Y lo convirtió en un asunto de salud pública y una amenaza para la salud de sus jóvenes. Se estima que hay unos 24 millones de adictos, los cuales pasan más de 6 horas diarias “online”.

El documental

El documental muestra a adolescentes en una especie de campo militar, bajo un estricto programa de “desprogramación” y “desconexión”. Los internos permanecen entre 3 y 4 meses en el proceso que alterna entrenamiento militar, con tratamiento médico y terapia individual y familiar.  En este internado, incluso animan a los padres a permanecer y participar activamente en el proceso de rehabilitación.   El grado de adicción en los jóvenes internados es comparable al de un adicto a sustancias como las drogas o al alcohol. Los jóvenes experimentan dependencia y pérdida de control, es decir, muestran una real imposibilidad de poner freno por sí mismas a los excesos cometidos; a pesar de acarrearles consecuencias negativas para su salud y bienestar, del que no pueden desprenderse. Eso, más sentimientos de soledad y un alto grado de desvinculación a todos los niveles: sociales, familiares, académicos, etc.

Hay actualmente en China 400 centros de desintoxicación de este tipo para adolescentes de entre 13 y 18 años, enfocados en adicciones a Internet y principalmente a videojuegos. Estos centro no son subsidiados por el gobierno, el tratamiento tiene un costo de 10,000 yuanes (1700 dólares). Esto es dos veces el salario promedio mensual en China. Pero nos muestra la gravedad del asunto y lo que los padres están dispuestos a pagar, al no encontrar solución y detectar una verdadero problema en sus hijos adolescentes.

El resto del mundo

Hoy siguen siendo pocos los países que ven este tipo de adicciones como un tema de salud pública.  La Organización Mundial de la Salud considera la tecnodepencia o ciberadicción como una “adicción sin sustancia”, junto a otras como la ludopatía o la compra compulsiva. Sin embargo, el DSM que es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association, APA), que contiene descripciones, síntomas y otros criterios para diagnosticar trastornos mentales. Y es considerado el sistema de clasificación de trastornos mentales con mayor aceptación, tanto para el diagnóstico clínico como para la investigación y la docencia, no lo han incluido dentro de su listado de trastornos.

Vivimos bajo una nueva realidad y sociedad,  donde el uso de las tecnologías es parte fundamental del día a día; por lo cual no podemos ni debemos estigmatizarlas, prohibirlas o rechazarlas. Hoy la gran mayoría de la gente y especialmente los adolescentes no consideran el que internet, redes sociales, videojuegos, etc., representen algún tipo de riesgo y se sienten inmunes a lo que puedan enfrentar en las redes sociales. Necesitamos como sociedad crear nuevas reglas y desarrollar las conductas y habilidades para entender los límites y conductas adecuadas, sin olvidar que podemos caer en el abuso y la adicción.  Un uso adecuado nos debe ayuda a valorar tanto los beneficios,  como los riesgos que puede provocar un abuso.

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