Tu empresa va a quebrar

Los profesores dicen que los números son fríos y tienen muchas razón y en el caso de las Micros, Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) de este país, además de fríos son poco alentadores.  El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que el 50% de las empresas en México son Pequeñas o Medianas Empresas, lo cual nos indica el espíritu creativo y emprendedor de los mexicanos. Sin embargo, nos da una cifra poco motivadora: 7 de cada 10 de estas empresas cerrarán a mas tardar 3 años después de su creación.

La gran mayoría de estas empresas surge cuando algún emprendedor decide montar un nuevo negocio con una idea: PARA QUE NOS VAYA BIEN y de ahí surgen tiendas, talleres, misceláneas, restaurantes o despachos de consultoría, entre otros. O montan un negocio porque tienen “una lanita ahorrada”  y tienen un amigo que los convenció a invertirle en un proyecto que “les latió”.  Y al pasar los primeros meses que las cosas no funcionan como esperado, empiezan a cambiar conceptos, reducir costos, no pagar impuestos, entre otras cosas. Ideas que puedan ser sumamente creativas pero poco efectivas o estructuradas, para finalmente antes de 3 años cerrar el negocio

Las razones por las que las empresas quiebran

¿Qué se está haciendo mal? Curiosamente en lugar de asumir culpas y responsabilidades, estos negocios al fallar culpan al gobierno, la crisis, la CFE o al amigo o familiar con el que acabó peleado. Rara vez se detienen a analizar que cometieron 4  graves errores que van en cadena y son las  razones por las cuales el éxito es casi imposible de alcanzar

  • Existe un sueño o deseo, más no se aterriza. El sueño es tener un negocio para que nos vaya mejor o tener un ingreso adicional o ser magnate antes de los 40 (el falso optimismo también puede ayudarte a fallar en tu proyecto). “Tengo una lanita guardado, vamos a poner un negocito” Todas las grandes empresas empezaron con un gran sueño o una gran idea, el problema es no aterrizarla y poder definirla en una idea concreta sobre el rumbo y las expectativas de ese sueño
  • Falta de metas claras. Al no tener un idea clara sobre dónde ir, es muy difícil definir un objetivo concreto, claro, alcanzable y medible, sobre el cual desarrollar una estrategia, un plan de acción y un presupuesto. Son detalles tan sencillos como cuanto necesito generar, para una vez eliminando mis gastos obtener lo que yo deseo en mi negocio; esto en la parte económica, pero en ocasiones la falta de metas va también con la falta de una definición del mismo giro del negocio
  • Falta de estructura. Si no sé cuales son mis expectativas reales y definidas, mucho menos voy a poder establecer y transmitir a los empleados un camino a seguir y estructurar controles que ayuden a lograr dichos los objetivos. Lo que no se puede medir, no se puede controlar
  • Falta de disciplina y experiencia. Cuando la situación se empieza a complicar, se reducen costos, personal, se cambia de producto o hasta de giro.  Pero de la misma manera que todos los errores anteriores, sin un objetivo claro ni una estrategia para sacar adelante la empresa o sin la experiencia comprobada en el negocio, el fracaso puede ser inminente: “Mi señora cocina bien rico, pongamos un restaurante”.  Otro error común es creer que los buenos vendedores son buenos gerentes y eso casi nunca sucede. Los buenos vendedores son malos administradores

El acercarte a un consultor de negocios, puede ayudar a todos estos emprendedores con herramientas para trabajar y corregir cualquiera estas fallas, así como apoyar en el aprendizaje.  Esto se trabaja tanto a nivel individual como a nivel compañía ya que para asegurar el éxito, todos deben caminar hacia los mismos objetivos y tener muy claras las expectativas y responsabilidades que se tienen.

Las estadísticas no son alentadoras, pero las buenas noticias es que el lograr cambios no es tan difícil. Solo se trata de crear un poco de consciencia en la gente y que esté dispuesta a buscar el apoyo necesario para lograr el éxito.

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