Yo, adicto

Tengo una adicción al internet y las redes sociales. Y no soy de las nuevas generaciones que llaman “Nativos Digitales”. Se les conoce así, por haber nacido en los últimos 15 años, donde el internet es parte de la vida cotidiana, desde su nacimiento. Desde pequeño tenía, como supongo la gran mayoría de los niños, una gran atracción hacia los videojuegos y las “maquinitas”. Soy de la generación que le tocó crecer con el desarrollo de los mismos. Desde el ATARI, hasta las diferentes versiones de Nintendo, el lanzamiento del Play Station y el XBOX. Aunque llegué a pasar fines de semana completos jugando, al entrar a la Universidad, me alejé de los videojuegos aunque nunca he dejado de tener una consola en casa.

Luego vino mi etapa laboral donde por muchos años estuve en el negocio de las telecomunicaciones. Y a pesar de no ser un “nativo digital”, fui adoptando e involucrándome en todo nuevo lanzamiento o equipo celular de moda. Esta etapa me llevo por una etapa de uso y abuso del celular, iniciando por las llamadas, los mensajes escritos o SMS, la llegada de Blackberry que te permitía tener el correo electrónico en tu teléfono: WOOOW!!; el Blackberry Messenger, la llegada de Whatsapp, los smartphones (Recuerdan la TREO o el MotoQ), el iPod, el iPhone, el iPad hasta llegar al boom del internet móvil y las aplicaciones que trajeron los smartphones.

En este recorrido de más de 15 años, siempre he tenido un dispositivo a mi lado que ha interferido en mi vida social y actividades, principalmente fuera del horario laboral. Por muchos años fui, el ente extraño que vaga por la vida con dos teléfonos: el personal y el de la oficina, El iPad, la laptop son parte importante de mi vida y en ocasiones, utilizando los 4 al mismo tiempo. Sí es posible, aunque no lo crean. Los hombres también podemos ser multitasking.

En los últimos años he dedicado una parte importante de mi tiempo libre a estudiar y tratar de entender a las nuevas generaciones y sus comportamientos. Y en este proceso he descubierto y generado consciencia sobre mi problema: Soy un adicto a internet y las redes sociales. Cumplo con todos los requisitos que marcan los especialistas. He dejado de disfrutar o atender temas importantes por estas pegado al celular o la tablet. He salido sin cartera de la casa, pero las veces que he salido sin celular he regresado por él. Antes de dormir y al levantarme lo primero que hago es revisar las alertas del celular. Tengo un problema y no he podido resolverlo.

Como toda adicción, el primer paso es asumirlo y hacer consciencia del mismo. El segundo paso es entender qué hacer y cómo resolverlo. Y creemos que esto es nuevo y lo es en términos relativos de tiempo. Los últimos 20 años han sido de tanto avance y desarrollo que pareciera que 10 años son una eternidad. Y la velocidad a la que seguirá el desarrollo, ni siquiera nuestro cerebro es capaz de asimilarlo. Lo preocupante sobre el tema de la adicción al internet o a las redes sociales, es la cantidad de gente expuesta y a la edad a la que están expuesta.

Hace poco más de 10 años, cuando salió el iPad, me pareció la mejor niñera del mundo para mi primera hija. Fue hasta hace poco que leí y entendí el por qué tanto Steve Jobs, como otros  ejecutivos de empresas de tecnología, no permitían a sus hijos tener acceso a tabletas o smartphones hasta cierta edad. Que no es solo la tablet o el smartphone, son los componentes y el ecosistema los que generan la adicción.

Y nos enfrentamos a una nueva realidad. Los tratamientos tradicionales para las adicciones contemplan el alejarse totalmente del producto o conducta. Eres alcohólico, deja de beber. Eres drogadicto, deja las drogas. Hoy dejar de usar internet e inclusive las redes sociales es imposible. Son un elemento más en nuestras vidas con el que debemos convivir y desarrollarnos a nivel social, personal, laboral etc. Hay países como China e Inglaterra que están viendo esta situación como un problema de salud pública. La cantidad de adolescentes con serios problemas conductuales por el uso y abuso del internet y las redes sociales crece exponencialmente. Ansiedad, Depresión, estrés, son diagnósticos cada vez más frecuentes y a muy temprana edad.

Estamos en un proceso de transformación digital que está provocando grandes cambios sociales y económicos. Es importante saber adaptarse y adoptar estos cambios, pero necesitamos ser conscientes de los problemas físicos y psicológicos a los que podemos enfrentarnos, aceptarlos y tratar de controlarlos. Yo estoy en ese proceso y no es nada fácil. Por lo que asumo que para un adolescente, donde su vida social y entorno gira de manera importante alrededor de ese mundo “virtual”, la importancia de estar conectado es una necesidad básica para ellos. Tenemos la obligación como padres y como usuarios, de hacer consciencia de los beneficios y de los trastornos que el uso y abuso de la tecnología puede traernos.

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